El hombre por naturaleza es un ser objetual, ya que gran parte de su identidad reside en los objetos que hacen de interlocutor entre él y su entorno. A través de la historia el ser humano ha ido construyendo todo un bagaje de artefactos en torno a su existencia, aquellos artefactos que hoy en día han transformado por completo el planeta, al que durante mucho tiempo le temió y al que hoy en día tiene subyugado. Desde el escenario evolutivo hacia el homo habilis el hombre primitivo dio inicio a una configuración objetual del entorno con herramental que le permitía satisfacer con mayor eficiencia sus necesidades básicas. Gracias al desarrollo de flechas para cazar, cuchillos para cortar la carne, pieles para protegerse del clima, y el descubrimiento de resina para controlar la durabilidad del fuego en la lluvia y los viajes, entre otros, hubo un mejoramiento significativo de la calidad de vida de los antecesores al Homo Sapiens.
En éste periodo de tiempo todos los bienes materiales que fueron surgiendo procesados por el hombre, tenían como único propósito la satisfacción de necesidades básicas de supervivencia que obedecían a un consumo natural e indispensable. Por el contrario, más adelante en la historia, esencialmente en el mundo antiguo el objeto asumió roles más allá de la supervivencia y lo esencial para vivir, fue sujeto de lujo y jerarquía, así como de satisfacción de necesidades distintas al consumo natural: Guerra, Tortura, Sepultura, entre muchos otros, lo que fue generando una transformación de un carácter esencialmente natural a uno más antropológico. Los materiales y los objetos tuvieron un papel fundamental en la configuración de la sociedad, éstos podían definir clases sociales, rangos militares, situar a los gobernantes en calidad de semidioses o ser motivo de culto. En ésta época el objeto también sufrió una transformación en su origen y consecuentemente en su significado, gracias a los primeros acercamientos a la producción en serie para satisfacer las necesidades de la guerra, de suministrar bastas cantidades de un mismo objeto reproducido de un original, en un contexto específico y con necesidades puntuales dependientes de una cultura única. Los arcos, las flechas, las espadas, los escudos, las armaduras, perdieron su significado ritual en el momento en que se empezaron a producir en serie. El vínculo estrecho que una vez hubo entre aquel que tenía el poder de transformar el metal en un arma con la capacidad de segar la vida con carácter propio y misticismo residente en su misma creación, así como el del aprendiz que establece una relación íntima con su instrumento llevándolo a un nivel de jerarquía tal que involucra sentimientos , pasión, exclusividad e incluso una personalidad en el objeto, es destruido cuando prima la cantidad y serialidad, aun con un buen manejo de la técnica y calidad en la factura, todo el ritual y el alma que puede llegar a conferirse al objeto es desgarrada y desaparece en la impersonalidad del uso que trae el Consumismo.
El consumismo es un comportamiento innatural del hombre, puesto que se genera a partir de necesidades impuestas que obedecen a un engaño orquestado por la industria y el aparato financiero para dinamizar el mercado. El sistema monetario es la fórmula moderna para la esclavitud, y el consumismo apoyado por la obsolescencia programada su principal herramienta. Con el propósito de generar mayor flujo de capital, se producen objetos que insinúan una felicidad efímera mediante una cultura del engaño, con una vida útil reducida que potencia el consumo y obliga tácitamente con ayuda de los medios a que las personas tengan que trabajar más para comprar más productos, yendo en detrimento de la calidad de vida. El consumismo tiene como resultado tres problemas fundamentales: insostenibilidad, pérdida de identidad en el hombre y detrimento de la calidad de vida.
La insostenibilidad de éste fenómeno radica en su propósito de dinamizar el mercado para mantener una industria a nivel global en constante producción, por lo que hay una sobreexplotación de los recursos y una pérdida del ambiente natural, además de un uso inconsciente de los materiales y una cultura verdaderamente inexistente del re-uso y el reciclaje a nivel global que es desplazada por una cultura alienada de esconder los problemas ambientales como el caso de los rellenos sanitarios que se llevan las basuras lejos de las calles y los hogares para depositarlas en lugares alejados de las ciudades donde nadie pueda verlas, o como las industrias que vierten sus desechos al río que está en constante movimiento y funciona como banda transportadora alejando los desechos y librándolos de su responsabilidad.
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No obstante, de la mano del problema ambiental también hay un problema social que recae en el modelo capitalista de la industria, el sistema monetario de la actualidad ha generado una organización donde los dueños de los recursos y el lujo tienen la capacidad de controlar a los menos favorecidos mediante bienes, esto los sumerge en problemáticas que impiden saciar la necesidad más básica de todas: el alimento . Aquello genera un cuestionamiento de altísima relevancia: ¿Acaso no son capaces los hombres de conseguir su propio alimento? Ésta pregunta ya tenía su respuesta en la caza y la recolección, que era posible cuando el mundo no tenía dueños ni escrituras. Los recursos eran de todos y por eso eran posibles sistemas de producción como la ganadería nómada, la recolección agrícola, la caza, entre otros. Es evidente que la duplicación de la producción agrícola no resolverá la desnutrición ni la pobreza nutricional en el mundo. Producir más no es suficiente. Debemos encarar la pobreza y la distribución más equitativa del ingreso. Hoy en día, las únicas secuelas de esa concepción de la vida apuntan directamente al aire y el agua, recursos disponibles tan abundantemente en el planeta que no son objeto claro de mercado.
Elementos fundamentales como la energía son de propiedad particular. Estados pobres que exportan gran mayoría de sus recursos como materias primas sin procesar (Nígeria con el Uranio y Colombia con el café son vulnerables frente al aumento de las brechas económicas. Mientras unos pierden recursos valiosos a bajo precio, otros exportan materiales que son rechazados porque perjudican la calidad de vida: el Asbesto que importa Colombia desde Canadá y España. Una problemática importante relacionada con el asunto energético es la monopolización de los combustibles fósiles, como el petróleo y el gas, materias primas de importancia vital para el funcionamiento de la industria y que generan una altísima rentabilidad con su explotación-comercialización.
Frente a una realidad medio ambiental preocupante, y con un nivel tecnológico bastante avanzado de la humanidad, el uso de estos combustibles se ve tremendamente cuestionado por convertir nuestra era en el periodo con mayor concentración de CO2 en la atmósfera de toda la historia. El diseño y la ingeniería han resuelto varías alternativas limpias de sostenimiento energético, como el aprovechamiento del sol, de las mareas y de los yacimientos geotermales, pero constituyen apenas un pequeño conjunto de iniciativas en el mundo. Contamos con un recurso humano capaz de edificar la sociedad sobre bases energéticas sostenibles no perjudiciales al medio ambiente, pero esto se ha ido tornando de carácter utópico por una razón fundamental: El lucro. A los grandes capitalistas dueños de amplios depósitos de combustibles fósiles y de grandes industrias no les conviene un sistema sostenible y renovable que se implementase hoy en día, porque eso acarrearía grandes pérdidas al tornar su posesión de combustible fósil en algo sin valor y hacer que la producción industrial se mueva más lentamente con objetos más eficientes y con una vida útil prolongada. Cuando se ha alcanzado un alto nivel respecto al conocimiento de nuestro planeta, y cuando aún no es posible garantizar un bien fundamental como la comida, de manera justa y digna en todo el mundo, cabe preguntarse si el sistema en que hemos organizado la vida realmente garantiza el bienestar de la raza humana. Si este fuese un espacio de todo para todos, si los recursos pertenecieran a la humanidad en lugar de a un hombre con una escritura, si se aprovechara la energía que ofrece el planeta de forma racional y sostenible, si tantos años de evolución en realidad se tradujeran en bienestar común, el diseño sería el objeto de esta coyuntura.
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El humano es un ser sociable por naturaleza y esta sociabilidad es un factor inherente a una constante búsqueda del mejoramiento del entorno, por ello surge la necesidad de generar herramientas que faciliten el desarrollo de diversas actividades. La producción de estas herramientas genera inquietudes que se resuelven mediante ideas y productos que satisfacen requerimientos de los usuarios y mejoran su calidad de vida. En la metodología empleada por el ser humano para dar respuesta a las inquietudes se puede encontrar actividades de observación, experimentación, simulación, ilustración y producción de teorías, con un enfoque masivo en la solución. La revolución constante de la tecnología se gesta a un ritmo acelerado que obliga una evolución persistente para poderse acoplar a un entorno social. La interacción con el mundo en la cotidianidad nos genera sensaciones y percepciones de las que se derivan inquietudes y satisfacciones. Es por ello que estamos en una constante retroalimentación y construcción del conocimiento de manera universal, buscando a través del tiempo adaptarnos a las necesidades que se van sucediendo, generando soluciones eficientes que trasciendan en la historia y sean susceptibles de continuas mejoras en un círculo virtuoso. A medida que transcurre el tiempo y nuestra evolución científica es posible afirmar que en la naturaleza se encuentran virtualmente todas las soluciones y como seres intelectuales mejoramos nuestro entorno transformando factores metafísicos como las inquietudes y las ideas en respuestas tangibles como los productos.
Hoy en día podemos prescindir de elementos tan contaminantes como la aviación civil, gracias a trenes que levitan sobre un campo magnético al vacío, alcanzando incluso mayores velocidades debido a la ausencia de rozamiento. Podemos diseñar ciudades que sean eficientes en movilidad, alcantarillado, energía, etc. Es posible crear incluso metrópolis en el mar, apartamentos móviles, casas inteligentes, sistemas de producción automatizados que no esclavicen a las personas: hoy en día podemos diseñar el futuro. Este es un concepto muy diferente de cualquier cosa analizada en la actualidad. Para ponerlo en términos simples: una economía basada en los recursos usa recursos en lugar de dinero y la gente tiene acceso a cualquier cosa que necesiten sin necesidad de la moneda.
Todos los recursos del mundo deben ser comprendidos como la herencia común de to-das las personas. El verdadero recurso de una nación, por tanto, no es el dinero, sino la creatividad, los recursos potenciales y las personas que trabajan en pro de la escasez y por una sociedad más humana. A modo de ejemplo: Si un grupo de personas se encontrasen atrapados en una isla con dinero, oro y diamantes, pero la isla no tuviese tierra cultivable, pescado o agua limpia, sus lujos serían irrelevantes para su supervivencia. Dicho esto, ¿qué pasaría si todo el dinero del mundo desapareciera súbitamente?. Mientras que perdurara el suelo, las fábricas y otros recursos, podríamos construir cualquier cosa que decidamos hacer y solventar de este modo nuestras necesidades materiales. El punto clave es que el dinero y la moda no es lo que la gente realmente necesita, sino que es el acceso a soluciones en las necesidades de la vida. En una economía basada en los recursos, estos son usados directamente para mejorar las vidas de toda la población. En un modelo así, podemos proveer soluciones a todas las necesidades para vivir y alcanzar un alto estándar de vida para todos. El cambio consiste en hacer un viraje en la forma de abordar la incertidumbre, hacerlo con innovación y filantropía. Dejar atrás los hábitos de imposición que castigan el bienestar de la gente y procurar un sistema de igualdad donde se garantice calidad de vida para todos. El propósito fundamental del diseño es, por tanto, mejorar la vida de las personas, articular el entorno, el hombre y la máquina para procurar una relación armoniosa de sus elementos. En definitiva, el diseño ha sido y deberá seguir siendo la revolución de la vida.
“Existe una extraña y dolorosa paradoja: mientras las grandes compañías productoras y exportadoras de alimentos incrementan su producción y sus ganancias, la cifra de personas que sufren hambre ha subido dramáticamente a más de mil millones de seres humanos, por primera vez en la historia de la humanidad”.
Fernando Lugo Méndez, presidente de Paraguay. Cumbre FAO (Organización de la comida y la agricultura de las Naciones Unidas) en Roma. 2009.
Entre 1986-88, de 213 países, 99 producían menos del 100 por ciento de sus necesidades, 41 de ellos en África al sur del Sahara y 27 en América Latina. Una manera de medir el nivel de acceso a los alimentos de una región constituye el Ingreso Energético por Persona (IEP). La región con el mayor IEP es América del Norte con 3 mil 600 calorías/persona/día, mientras la zona al sur de Sahara sólo tiene dos mil noventa y nueve, es decir, 49 por ciento menos calorías.
WorldWatch Institute.
Las proyecciones del Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) indican que las concentraciones de CO2 en la atmósfera se situarán entre 650 y 970 ppm en el 2100. Como consecuencia, las temperaturas globales subirán entre 6º y 7ºC según los niveles de 1990.
Según el Instituto Worldwatch, el país con más altos niveles de consumo es Estados Unidos, donde hay más automóviles que personas que tienen permiso para conducirlos.
Escobar, A. G. “La globalización de la economía y el sistema monetario internacional”, [en línea]. Estudios Gerenciales, octubre-diciembre, número 69. Universidad ICESI. Cali, Colombia. Pp.29-36 (1998). Dirección URL: . [Consulta: 08 de Noviembre de 2009].
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William Gazecki (Productor, Escritor y Director) (2006). Future by Design [Película]. Estados Unidos, EE.UU: OpenEdge.
http://www.worldwatch.org/ Visions of a sustainable world
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